Páramos en el Ecuador

Los páramos se hallan en las partes altas de los Andes ecuatorianos como una especie de archipiélago entre 0º49' N y 4º 52' S. Los páramos se ubican desde aproximadamente los 3.500 metros hasta la altitud en la que las condiciones climáticas y edáficas permitan la existencia de vida (el llamado superpáramo). Sin embargo, en ciertas zonas, ya sea por condiciones climáticas locales o por acciones humanas que han hecho que el páramo se "resbale", el ecosistema puede estar presente desde altitudes tan bajas como 2.800 m, especialmente en el sur.

     El clima es el típico de las alturas tropicales, es decir, presenta una estacionalidad diaria que puede expresarse como "invierno todas las noches y verano todos los días", con variaciones notables de temperatura a lo largo del día. Sin embargo, el clima es generalmente frío, lo que contrasta con la alta irradiación UV que se deja sentir espacialmente en las horas del mediodía cuando el cielo está despejado. Hay páramos desde muy húmedos, como los que están hacia las vertientes orientales y que tienen influencia de la hoya amazónica, hasta muy secos, como los que se hallan en las zonas alrededor del Chimborazo. Normalmente hay una bimodalidad en cuanto a las precipitaciones, con picos de lluvia en los meses alrededor de abril y mayor sequedad alrededor de julio-agosto.

     A pesar de que se puede hablar del "páramo ecuatoriano", en realidad la imagen típica de pajonales y carencia de árboles es insuficiente. Existen varios tipos de páramos a nivel nacional que han sido definidos de acuerdo a una metodología ecléctica que incluye vegetación , precipitación y suelos. Así tenemos, en términos gruesos que se complican al bajar la escala, páramos de pajonal, páramos de frailejones, páramos pantanosos, páramos secos, páramos arbustivos, páramos sobre lahares (superpáramos azonales) y superpáramos.

     Las condiciones especiales del páramo han generado una flora y una fauna especiales adaptadas a los cambios drásticos de temperatura diarios, la baja temperatura general y la alta irradiación UV especialmente. Las plantas, que pertenecen principalmente a las familias Asteraceae, Poaceae, Orchidaceae, Valerianaceae, Geraniaceae, Violaceae, Caryophyllaceae, Apiaceae, Rubiaceae, Ericaceae, Lobeliaceae, Scrophulariaceae, Cyperaceae, Rosaceae y Pteridaceae, pueden será catalogadas de acuerdo con su forma de vida, es decir, de acuerdo con su adaptación más conspicua, en cinco grupos: rios etas gigantes (como los frailejones del género Espeletia y las achupallas del género Puya), arbustos xerofíticos (como Chuquiraga, Loricaria y Arcytophyllum), rios etas acaules (como Hypochaeris y Moritzia), penachos (las poáceas) y almohadillas (Plantago, Azorella, Werneria, Scirpus). Muchas plantas menores algunas aún no clasificadas también son parte de esta biodiversidad sorprendente por la altitud a la que se desarrolla, e incluyen géneros como Silene, Epidendrum, Geranium, Nertera y Viola. Los árboles, aunque escasos, pueden formar grandes manchas de bosque altoandino entre el pajonal, y están integrados por Polylepis, Buddleja, Vallea e Hipericum, entre otros. La fauna es relativamente escasa y está representada por varias especies de anfibios (Gastrotheca, Atelopus), muchas de ellas en peligro de extinción ; algunos reptiles (Stenocercus), varias decenas de aves entre las que se cuentan el cóndor (Vultur gryphus), el curiquingue (Phalcoboenus carunculatus), la bandurria (Theristicus melanopis) y el quinde estrella del Chimborazo (Oreotrochilus estella), y mamíferos como el oso de anteojos (Tremarctos ornatos), el lobo de páramo (Pseudalopex culpaeus) y el conejo (Sylvilagus brasiliensis). La fauna de invertebrados es notable y muy poco conocida.

     Los páramos ocupan una extensión aproximada de 1'260.000 hectáreas, lo que corresponde a un 5% de la extensión territorial del Ecuador. Es difícil saber exactamente cuánto de esto es producto enteramente natural y cuánto del páramo es producto de la transformación humana de otro tipo de ecosistemas.

     El páramo es uno de los ecosistemas que, al menos teóricamente, está mejor protegido por los parques y reserva estatales. Catorce de las 35 áreas protegidas del sistema nacional contienen páramo, ya sea como ecosistema dominante (el caso, por ejemplo, de la Reserva Ecológica El Ángel en Carchi, el Parque Nacional Cajas en Azuay o la Reserva de Producción Faunística de Chimborazo) o como parte de un mosaico ecológico notable en las áreas protegidas mayores (como en el caso de las Reservas Ecológicas Cotacachi Cayapas y Cayambe Coca y los Parques Nacionales Sangay y Podocarpus). Otras áreas protegidas importantes que contienen páramo son el Parque Nacional Cotopaxi, el Parque Nacional Llanganates, la Reserva Ecológica Illinizas y el Refugio de Vida Silvestre Pasochoa. Hay además una serie de áreas que no entran dentro de este sistema, como los bosques protectores y las reservas privadas, que también protegen páramo, entre las que cabe mencionar Mindo y Guandera. (http://www.condesan.org/PPA/Ecuador.htm).

     En general, podemos decir que existe la percepción de un problema serio de manejo con los paramos en Ecuador. Se percibe, localmente, que se trata de un ecosistema en proceso de degradación : hay sobre pastoreo, pérdida de bosques de altura, se ha reducido la capacidad de retención de agua del páramo, y en general que su forma de uso actual no es adecuada. (www.paramosecuador.org).